Uno de los dilemas que tenemos todos al hacer (o recibir) un contrato es saber si será rentable. En pocas palabras, nos preocupa pagar mucho por alguien que no acabe de rendir. El sueño de todos es pillar a un jugador con un contrato de risa que se convierta en un crack de la Liga.
Más o menos todos sabemos quienes son los que, ahora mismo, por rendimiento se podría decir que están robando a sus mánagers, pero el objeto de este articulo es saber que jugadores son los más (y menos) rentables mirando el ratio puntos / salario. Para realizar el estudio, solo se han tenido en cuenta los jugadores que hayan jugado, al menos, 20 partidos en esta primera parte de la Liga.
Y como lo más destacable, encontramos que el jugador que menos cobra por sus puntos es todo un histórico de la Liga: Brion Rush, que está viviendo una segunda juventud en Kazan y promedia algo más de 23 puntos cobrando menos de 800000$. Otro jugador con contrato de risa, Chen Jianghua, ocupa el segundo puesto del ránking. El chino ha explotado en ataque esta temporada cobrando poco más que un rookie de segunda ronda. Cerca de Chen en el ránkig se encuentran Dajuan Wagner y Andriuskevicius.
En los primeros puestos, por regla general, encontramos jugadores que cobran poco y hacen entre 10 y 20 puntos por partido. De los jugadores que cobran más de 10 millones, el que sale más “económico” es Angelo Gigli (11600 $/p), seguido de Brad Oleson (12000 $/p) y el recientemente traspasado Nole Velickovic (12300 $/p). En cambio, los “cracks” que salen más caros son Carl English (77000 $/p), Uros Tripkovic (53100 $/p) y Matt Walsh (45000 $/p). Y si hablamos sólo de máximos, el más sobrepagado es Mario Fernández.
En el ránking general, los jugadores que más cobran por cada punto que meten son jugadores con contratos medios que no anotan más de 1 ó 2 puntos por partido. De ellos, el rey (y de largo) es Sani Becirovic, que después de 4 temporadas robando en Villeurbanne, el próximo año estará en FAs. Tras él, uno de los fiascos de la liga, Lazaros Papadopoulos, y un joven que nunca ha llegado a explotar, Radomir Bodiroga.
Jotape

























































